La alimentación durante el embarazo debe ser adecuada en tanto sirve para proteger la salud de la mamá y la del bebé por nacer. Suficiente para cubrir las necesidades de nutricionales de la madre y la del bebé en continuo crecimiento, especialmente durante el último trimestre de embarazo y con reservas suficientes para la producción óptima de leche materna durante la futura lactancia.

Durante el embarazo se debe continuar con la alimentación saludable del adulto, poniendo énfasis al consumo de algunos nutrientes como por ejemplo el calcio, el hierro y ácido grasos que cumplirán un rol fundamental en el crecimiento y desarrollo del bebé.
Los alimentos indispensables cada día

-Lácteos: consumir 2 tazas de leche descremada más algún derivado lácteo (queso, yogur, crema, manteca). Este grupo de alimentos suministra una buena proporción de proteínas de alto valor biológico, calcio, vitamina B2, vitamina A y vitamina D. Cada una de estas vitaminas tiene una función específica durante el embarazo.

-Carnes, pescados, huevos y derivados: incluir a diario una porción de carne magra de vaca, pollo sin piel, pescados o huevos. Estos alimentos son fuente básica de proteínas de excelente calidad y de hierro de fácil absorción, nutrientes cuyas necesidades aumentan sobre todo en los dos últimos meses de gestación. La importancia incluir el pescado (salmón, arenque, atún, caballa) en la alimentación reside en su contenido de Ácidos grasos Omega 3, fundamentales en la constiitución del sistema nervioso y la retina del bebé. Se debe dar preferencia a los cortes de carne magros (ternera y cerdo) por su menor aporte de grasa saturada: pollo o pavo sin piel.

-Cereales, papas y legumbres: Una porción de pan o cereales integrales en desayuno y merienda. Pastas, arroz, papas, batatas y legumbres deben alternarse en almuerzo o cena, con una frecuencia de 2 a 4 veces por semana. Este grupo de alimentos aportan fundamentalmente energía. Son fuente de hidratos de carbono complejos y bajos en grasa y fibra (excepto los integrales). También poseen vitaminas del grupo B, necesarias para el correcto aprovechamiento de otros nutrientes presentes en la alimentación (proteínas y grasas), responsables del buen estado de la piel, las mucosas y para el sistema nervioso de la madre y su futuro bebé.

Las legumbres (arvejas, garbanzos, lentejas, porotos, etc.) son ricas en hidratos de carbono complejos, proteínas de origen vegetal, fibra, minerales y vitaminas. Darle más presencia a las legumbres en detrimento de las harinas refinadas es una excelente alternativa de mejora de la alimentación durante el embarazo.

-Vegetales: incluir verduras en almuerzo y cena, crudas y cocidas y de todos los colores.Estos alimentos aportanfibra, lo que favorece el tránsito intestinal, vitaminas y minerales.

- Frutas: 3 unidades al día, con al menos un cítrico para asegurar el aporte de vitamina C. Aportan energía proveniente de los, azúcares simples, vitaminas, minerales y fibra. Crudas, las frutas son una fuente importante de vitamina C, carotenos y otras sustancias beneficiosas. Por su contenido en fibra, regulan el ritmo intestinal.

Durante el embarazo hay que poner especial cuidado en el lavado de frutas y verduras sobre todo para las que se consumirán crudas.

-Azúcar y dulces:el consumo de este tipo de productos debe ser moderado y sobretodo en aquellas mujeres con sobrepeso y riesgo de desarrollar diabetes gestacional

- Aceites y grasas: contribuyen al aporte de vitaminas y de ácidos grasos esenciales, necesarios para el desarrollo óptimo del sistema nervioso del futuro bebé. Aunque son alimentos saludables, dado su elevado valor energético, conviene moderar su consumo.

-Líquidos: es necesario que la mujer embarazada beba entre 6 y 8 vasos al día de agua, o lo complemente con infusiones suaves, caldos y jugos de frutas naturales. Una hidratación correcta contribuye al buen funcionamiento de los riñones y evita la retención de líquidos.Se debe evitar el consumo de bebidas alcohólicas durante el embarazo y la lactancia.

Utilizar sal con moderación y abundantes hierbas y especias frescas en la cocina, para conseguir platos sabrosos con bajo contenido de sodio.

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