Elongar con Gimnasia | Nestlé Argentina


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Elongar con Gimnasia

Existen diferentes actividades físicas, como Pilates, estiramiento o stretching y yoga que permiten mejorar la elasticidad y musculatura de nuestro cuerpo. Es aconsejable siempre antes de iniciar cualquier programa de actividad física consultar con tu médico y realizarla junto a un profesor de educación física.


Pilates
El método Pilates debe el nombre a su creador, Joseph Pilates, quien en la década del 1920 (Nueva York), desarrolló esta disciplina como método de rehabilitación luego de haber padecido asma, raquitismo y fiebre reumática durante su infancia.

La técnica está basada en ejercicios lentos y controlados de estiramiento y fuerza, coordinados con prácticas de respiración. Es una actividad muy técnica, donde la correcta ejecución de cada ejercicio es más importante que el número de repeticiones.

Se practica habitualmente en la conocida cama con plataforma deslizante, también llamada “reformer”, pero tiene su variante “de piso”, en la que se utilizan aros, pelotas y bandas elásticas. Sus beneficios son múltiples: refuerza la musculatura y aumenta el control, la fuerza y la flexibilidad de la columna, respetando la espalda y las articulaciones. Es recomendado para aquellas personas que no han realizado actividad física y buscan un medio para introducirse.

Estiramiento o stretching
A pesar de que todos, antes y después de realizar actividad física, debemos estirar nuestros músculos, el estiramiento o stretching puede considerarse un ejercicio en sí mismo, ideal para personas con poco tiempo.

El stretching practicado regularmente permite que comiences a sentir mayor flexibilidad y elasticidad, así como fuerza y equilibrio, mejor coordinación y relajación y te ayudará a corregir malas posturas. Además, otra de sus ventajas es que no hace falta contar con ningún aparato específico.

Para realizar una correcta rutina, debés tener en cuenta que los movimientos deben realizarse lenta y suavemente. Para evitar lesiones debes estirar poco a poco hasta llegar al punto de tensión máxima que aguantes, sin forzar tus músculos. Tené en cuenta que no debería causar dolor, especialmente de las articulaciones. Si te llegara a doler, puede ser porque estás estirando demasiado los músculos, por eso es recomendable practicar esta actividad bajo la supervisión de un profesor de educación física.

Yoga
El yoga es una disciplina física y espiritual que tiene su origen en la India, pero que ha logrado trascender sus fronteras gracias a los efectos benéficos de su práctica en personas de todas las edades. A través de ejercicios físicos (llamados posturas); técnicas respiratorias y meditación, se intenta lograr el equilibrio mental, físico y emocional. Es importante saber que no se encuentra relacionado con alguna religión específica, por lo que cualquier persona puede practicarlo.

Hay varios tipos de yoga, que se diferencian por su metodología y grado de exigencia. El ashtanga, por ejemplo, es considerado uno de los más vigorosos, por lo que se recomienda para aquellas personas que ya practican deportes de manera regular. El bikram, también conocido como “yoga caliente”, se practica en una sala precalentada a 42 grados para beneficiar la relajación de los músculos y evitar lesiones. El hatha yoga es el más difundido en Occidente, y por ser el más moderado, se sugiere para personas que recién se inician.

Más allá de que optemos por practicar algunos de éstos u otros tipos de yoga, lo relevante de la disciplina es que permite una ejercitación integral a cualquier edad, brindando excelentes resultados: mejora la elasticidad, fortalece la musculatura, reduce el estrés, ayuda al descanso, fomenta una sensación de bienestar, y proporciona energía y vitalidad.

Tres ejercicios de relajación para hacer en casa o la oficina.


- Sacudí los brazos como si te estuvieras secando las manos, hacé lo mismo con las piernas.

- Colocá las manos entrelazadas en la nuca, juntá tus codos y presioná suavemente con el mentón hacia el pecho.

- De pie, separá las piernas un poco más que el ancho de tus hombros, con la punta de tus pies mirando al frente. Elevá los brazos estirados por encima de la cabeza, dirigí la mirada hacia las manos. Tené en cuenta mantener la postura recta de la espalda.